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CNED contra el dengue

Emergencia sanitaria 
Luis Medina Cantillo (*)

Con estupor y preocupación nos vamos enterando del amenazante avance del dengue hemorrágico en nuestro Estado. Las páginas del Diario han dado puntual cuenta del seguimiento a la estela de daños causados por la temible enfermedad y nos han alertado de los peligros inminentes de su entronización.

Seguramente muchos de los residentes de Mérida hemos visto de cerca el implacable paso del mal que hoy nos agobia, al menos en mi caso he tenido tres ocurridos en las últimas semanas: el de una responsable profesional colaboradora de quien esto escribe, el de un sobrino político y el de otro a punto de serlo, que en estos momentos se encuentra hospitalizado en situación delicada que ameritó cuidados intensivos.


Las razones del porqué los yucatecos nos encontramos en esta emergencia sanitaria son muchas y variadas, sin que se pueda pasar por alto la deficiente respuesta de los servicios públicos de salud, que dejarán de herencia a las siguientes administraciones el frontal combate a esta peligrosa dolencia.

En estos momentos de efervescencia política, donde pareciera que no queda mucho espacio para dedicarle la atención que requiere a una cruzada tan necesaria como lo es el diseño e implementación de las medidas de prevención y ataque al dengue, viene a mi mente un esfuerzo gubernamental del pasado que logró erradicar otra enfermedad tan peligrosa como la que hoy nos ocupa, cuya transmisión también se debe a un mosquito pero de otra familia. Me refiero al paludismo.

Quienes hoy pertenecemos a la tercera edad seguramente recordamos con admiración y añoranza la campaña que se desarrolló hace más de cincuenta años para erradicar el paludismo. Aún es posible encontrar en poblados lejanos en distancia y avance social alguna vieja casita con una leyenda pintada en la puerta o cerca de ella que dice "CNEP", lo que representaba las siglas de la "Comisión Nacional para la Erradicación del Paludismo" que tan loables frutos rindiera.

Esta comisión trabajó tan incansable y extensamente, que no quedó ninguna casa por pobre y aislada que fuera que no hubiera recibido la presencia del personal asignado a ese trabajo, el cual se daba a la tarea de combatir a los moscos para erradicar al peligroso Anopheles Maculipennis, vector de la terrible enfermedad.

Hoy, nuestros políticos -en ejercicio y pretendientes- parecen olvidar que uno de sus deberes elementales y primarios es el cuidado y la protección de la salud pública, cuyo abandono nos ha colocado en un tristísimo primer lugar nacional en el número de casos de dengue, y si bien en este jirón de la patria podemos gozar de un ambiente de paz, no debemos dejar que la sangre corra a causa de una enfermedad las más de las veces prevenible.

Hoy, aquí y ahora, hacemos un vehemente llamado a nuestras autoridades municipales, estatales y federales para que se dejen de historias, se pongan de acuerdo y se ocupen de implementar, a la brevedad que la contingencia exige, una "CNED", es decir una campaña o comisión nacional que se encargue de luchar por la erradicación o contención del dengue y su vector el Aedes Aegypti, como hace tantos años se hizo con el paludismo, ya que el problema también aqueja a muchos lugares del país.

Hoy pido a la sociedad yucateca y a mis amigos de todas las organizaciones civiles que nos aboquemos, entre los varios objetivos que tenemos, a la tarea de exigir una inmediata respuesta de nuestras autoridades.- Mérida, Yucatán.

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